Atención: Todas las obras del blog "ME ENCANTA SER YO" están protegidas por la propiedad artística de Noris Capin.
#NOR-172545 ®.

domingo, 2 de abril de 2017

Una sola esperanza


Obra de Noris Capin
"Resurrección"


Una sola esperanza

Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como Dios los ha llamado a una sola esperanza.  Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo;  hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.
                                                                                                                        Efesios: 4: 4-6
 
Nuestra vida, aquí en la tierra, es un tiempo de aprendizaje que se asemeja a una rueda que da vueltas alrededor nuestro y nos hace entender que todo cambia y permanece. No tenemos conocimiento de cómo se desenvuelve nuestra existencia entre la plenitud y la carencia, entre el esplendor de los días en que todo suele ser favorable. También existen días  opuestos a la máxima totalidad del bien que nos dejan con un desequilibrio emocional por un largo tiempo.  
De igual manera, entendemos, que el vuelco que nos sorprende y nos hace alzar la guardia, nos sacude con vigor durante ciertas épocas y de vez en cuando no somos capaces de levantarnos de la acritud y seguir adelante.  ¿Por qué será? ¿qué hacemos y qué decisiones tomamos cuando sentimos que nada es propicio u oportuno para continuar viendo una vida estable y pacífica?
Cuando nos enfrentamos a esas situaciones, que nos dejan sin habla, ya sea porque no tienen sentido o porque la sorpresa nos tira al aire  —aniquilándonos— de tal forma que, resulta ineficaz poder entender por qué suceden las cosas.  Pensamos, tristemente, que la culpa de nuestra desdicha y fracaso es debido a la infracción de otros, a enfrentamientos equivocados, a disgustos nacidos de la nada y a trastornos llegados de repente a nuestra vida.
Nos volvemos como hojas frágiles que nos lleva el viento, personas sin potestad, mujeres y hombres sin fuerzas para combatir cualquier tipo de desavenencia que nos arranque de la amargura por no actuar con facultad en los momentos precisos de confusión y flaqueza.
Mas los conflictos no son situaciones que se deben tomar en broma, ni ignorarse.  Las batallas emocionales hay que enfrentarlas con inteligencia, con reflexión junto a la oración —que suele ser más efectiva que cualquier otro método para solucionar cualquier dificultad personal—.
Desafortunadamente, la vida nos lleva por caminos espinosos, por sendas prácticamente intransitables, por ríos demasiado profundos y montañas inaccesibles. Sin embargo cuando tomamos la rienda de nuestra existencia y cuando nos damos cuentas de que sí podemos transformar las cosas en situaciones controladas y aceptables, somos dignas de aceptar cualquier escenario indeseable.
Yo creo que lo más difícil es la confrontación con otros seres humanos —ya sea laboral, familiar, social o espiritual— llevándonos a un estado de lobreguez y penuria. El enfrentamiento suele ser catastrófico cuando las palabras escasean, cuando la timidez predomina, cuando la batalla persiste escalando hasta la agresividad.  Toda ofensa tiene tanto potencial como para causar una brecha permanente en una relación, cualquiera que esta sea.
Dice la Palabra de Dios ¡Vean qué bueno y agradable es  que los hermanos vivan unidos!
Es como el buen perfume que corre por la cabeza de los religiosos y baja por su barba
hasta el cuello de su ropaje.
Así debemos nosotras ser en este corto viaje de vida, ungidos con los aceites de la misericordia y los aromas de sensibilidad hacia nosotros mismos, con la ternura inicial de una niño, con la humildad que nos viste con los mejores ajuares del Señor.  Pero hay entornos y personajes que aparecen como fantasmas que nos encallecen la vía y muchas veces es imposible ser sensibles, humildes y tiernos. 
Las Escrituras declaran que Dios Todopoderoso literalmente envía bendiciones diariamente, señas, gracias y dones muy difíciles de obviar. Dios nos dirige y nos encamina a meditar los rasguños del hermano y las facturas del pasado que no podemos olvidar. Él insiste en la sanación integral de todo ser humano para vivir una vida fuera de lo común, una vida plena en Su piedad sanadora. Él mismo nos frena la lengua cuando las palabras hieren la dignidad de otros, Dios en Su inmensa bondad nos advierte cuando en silencio delatamos nuestra impaciencia con actos imperdonables y crueles.
Y para terminar esta reflexión acerca de cómo enfrentarnos a las confrontaciones diarias, les quiero decir que no es fácil aceptar que hemos errado, no es cómodo sentirse que hemos ofendido a otros porque hemos actuado defensivamente en una conversación entre amigos. No es como para salir de fiesta y reír cuando a sabiendas hemos pecado en contra del hermano.
Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor;  procuren mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos. Efesios 4 : 2,3 de acuerdo a la Palabra Santísima de Dios.  Amén, Amén.
 
 
Noris Capin

domingo, 5 de marzo de 2017

La vida en el tiempo

VISITANTES: 170
Obra de Noris Capin
 
La vida en el tiempo

—Todavía estará entre ustedes la luz, pero solamente por un poco de tiempo. Anden, pues, mientras tienen esta luz, para que no les sorprenda la oscuridad; porque el que anda en oscuridad, no sabe por dónde va. 
                                                                                                                                      Juan 12:35
 
No sabemos cómo manejar el tiempo que Dios nos ha otorgado, no percibimos la vida desde la semilla, desde el fondo de la edificación de nuestra existencia.  No dominamos las horas ni los días porque creemos que el tiempo es tan solo tiempo, algo que se nos ha dado por lealtad o como un premio.  La vida, amigos, está abierta delante de nosotros para apreciarla de tal manera, que, como un tesoro incalculable, la debemos de cuidar con esmero.
La vida se profundiza más dentro de nosotros dentro del período que nos consume;  las horas y los minutos se pierden sin darnos cuenta que íntimamente, los lapsos y los instantes que vivimos se convierten en bendición. Si somos capaces de ver y sentir que todo en la vida existe gracias a la misericordia de Dios, encontraremos que todo tiene un propósito en la vida. 
No obstante, existe algo más que se siente cada día cuando encontramos que los días y las noches son capítulos sin fragmentar, hojas limpias del calendario nuestro, como un nuevo comenzar diario que nos anima y nos enriquece.
No imaginamos la grandeza de cada día cuando estamos atravesando por momentos de incertidumbre, y no presenciamos la armonía de cada cosecha, de cada esfuerzo de nuestro espíritu, de cada voluntad y fervor dado a cada instante.  No observamos que en cada situación hay una razón, una entrega, un respeto y consideración porque podemos respirar todos los día. Demos gracias a Dios por eso.
Mas el tiempo en que vivimos y estamos, no es más que una ofrenda, un regalo o un aguinaldo como añadidura y no un homenaje o galardón.  La vida hay que salvarla las veinticuatro horas al día, la tenemos que arrullar como se  acaricia a un niño, lleno de gracia, lleno de inocencia pura.  Así de puros debemos caminar la vida y abrazar el tiempo que nos dona Dios sin espavientos ni atrevimientos modernistas sino con admiración y reverencia, con  cortesía, con la veneración que nos empuja a hacer el bien pase lo que pase.
El tiempo puede ser el rival del hombre o el compinche fiel que nos acompaña por muchos años. Es cierto que el reloj nos depara sorpresas y adversidades, pero en realidad el tiempo es la recompensa y la aureola que nos dejó escaparnos de la nada hacia todo lo infinito, quiero decir, que salimos del vientre maternal para abrirnos a un mundo de posibilidades e imposibilidades. 
El exceso de actividades nos alejan y nos esterilizan, nos dividen de tantas cosas, nos desunen del verdadero sentido de la vida y, muchas veces, nos detienen y nos paralizan abrumándonos de tal manera que se hace insostenible balancear cada paso y cada día. 
Es importante señalar que el tiempo que nos regala Dios hay que aprovecharlo, no viviendo de modo arriesgado o a lo loco sino más bien viviendo con moderación, haciendo decisiones correctas, valorando el cuerpo, tomando medidas sabias en todo momento. El Señor nos ha donado el tiempo para que honremos la vida de una manera agradecida y ferviente, sana y fructífera.
Estamos viviendo los peores días de nuestra existencia, los más insensatos y desacertados. Pensemos pues cómo podemos consolidar el tiempo y la vida colocando a Dios como una antorcha encendida delante de nuestros ojos ciegos e ignorantes.  Demos las gracias a Dios por la vida.
Amén, Amén.
Dice la Palabra de Dios en Efesios 5:15-16: Por lo tanto, cuiden mucho su comportamiento. No vivan neciamente, sino con sabiduría. Aprovechen bien este momento decisivo, porque los días son malos.

 
Columna de En USA News
de Noris Capin

domingo, 5 de febrero de 2017

HABLEMOS DEL AMOR



VISITANTES: 273
Hablemos del amor
Obra de Noris Capín
 
Si hablo las lenguas de los hombres y aun de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido.
                                              1 Corintios 13: 1
Hablar del amor es una cuestión del alma puesto que no todas las personas son capaces de hablar del amor o difundirlo hasta expresarlo de una forma genuina o humilde que arranque de raíz todo lo negativo o temeroso que habita en el corazón. 
El amor nace del aire: no lo podemos ver, no lo podemos abrazar o vislumbrar, pero si lo podemos sentir. Es como una ola de paz que se alarga y se encoge como un lazo que no se puede romper o mancillar.
El sentimiento reside y se nutre en el ambiente, y nos está esperando para resucitarnos, haciendo castillos en la arena, ampliándose apaciblemente, y en vigilancia eterna espera a que se advierta su gran magia y su incalculable poderío. 
La voluntad está en el soplo iluminado de la vida y no lo sabemos descubrir porque somos egoístas, no podemos abrazarlo porque tenemos las manos llenas de las cosas mundanas, no lo podemos oír porque estamos sordos ya que el bullicio del entorno es insoportable.
Estamos rodeados de todo tipo de agresión circunstancial que aparta lo espontaneo y lo repentino en nosotros, haciendo un hueco dentro del alma colmada de decepciones de todo tipo.  Todo lo insano de la vida aparta el torrente existente que vive en el aire, de manera que lo que hay en el espacio, y que se llama amor, no se advierte y no se examina con cuidado. Estamos mecánicamente expuestos a las ráfagas de las tormentas, y nos extraviamos de la corriente vital del amor y nos alejamos... 
Tomémonos un minuto, ahora mismo, y notemos la abundancia del amor. El aire está lleno de él, del amor de Dios, colmado de la esencia que no sabemos distinguir, pero que está repleta de vida, del oxigeno vital que hace ruido en el interior de la persona.  Un tiempo de discernimiento, para que el corazón oculte los despojos dolorosos que tratamos de olvidar, nos da la satisfacción de sentir los latidos del pecho sin alarmas.  También en el transcurso del recorrido hacia el amor podemos hallar la compasión, la dicha y la habilidad de aliviar los desengaños que han causado deterioro, eliminado lo impuro y lo viciado en el ser humano.  Tomémonos un instante de gloria para fluir el amor hacia fuera, para después traerlo a residir intrínsecamente dentro del ser. 
Ese momento de fe que nos regala Dios, es el camino para compartir la vida con otra persona, no para las juergas o sentir un gozo instantáneo o pasajero sino para el bien, para comunicar el afecto, para impartir la paz y corresponder con humildad y orgullo.
Hablemos del amor, como dice la canción de Raphael, una vez más, para tomar la vida desde el conocimiento interno, desde la voz de Dios que se debe de escuchar en silencio.  Hablemos del amor y comprendamos que existe, que el revoloteo de las arterias del corazón es válido.
Nos dice la sanadora del Señor en 1 Corintios 13:4-6  lo siguiente:   Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor;  es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad.
Hablemos del amor y cantemos con panderos y salterios, con el ansia de compartir con ilusión, con el deseo de donar lo mejor del ser, con un espíritu de entrega amable, con el ánimo sensible para recibir las palabras, con ansias de comunicación y con la virtud siempre vigente abrazada a la misericordia de Dios Santo.
Confiar en el amor sincero al despertar todos los días, es lo que se debe de esperar, manso a las palabras sanadoras, sencillo al abrazo fuerte de la ternura, natural a la devoción pacífica, para descansar en Dios como un regalo que se ha de recibir en algún momento o en un instante de vida.
Recordemos lo que dice la Palabra de Dios en 1 Corintios 13:13: Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor. Amén.

 


 Columnista del periódico "En USA News"

Edición de Febrero 2017

 

 

 

 

domingo, 22 de enero de 2017

POEMAS PERDIDOS

VISITAS: 415
 
POEMAS PERDIDOS
 
Sí, eso dicen, que los poemas
perdidos regresan siempre. 
Regresan de donde vienen
y surgen cuando no los llaman.
Oh, esos poemas voladores
y tiernos.
¿Qué voy hacer con ellos?
mendigos de todo lo bueno
que se extravía en el cielo.
Benditos soplos hechos
de hierba y hielo, de betún
y cremas de viento viejo…
¿Qué voy a hacer de ellos,
sino lo que siempre he hecho?:
sacarlos de la sepultura honda
para después dormirlos
al sueño eterno…
Si, un poema perdido siempre
regresa, regresa al polvo
y del polvo se levanta y luego
se aleja para no morir de tedio.
Se aleja para ser regreso,
salmo, arrullo y maleza;
para no ser olvido en medio
de las tinieblas.
Para ser luz anochecida
y sombra perenne: hierba, sol,
flor y arena –como todo lo bello
que existe en la tierra–.

 noris capin

 

 

 

sábado, 7 de enero de 2017

Excelencia y Nobleza

VISITANTES: 415
Excelencia y Nobleza

Ustedes saldrán de allí con alegría, volverán a su país con paz. Al verlos, los montes
y las colinas estallarán en cantos de alegría y todos los árboles del campo aplaudirán.
                                                                        Isaías 55:12    

Hemos llegado al principio de un nuevo año,  a la iniciación de un nuevo ciclo de vida.  No es una inauguración o una apertura carnavalesca o imaginaria si no que hemos arribado a una temporada de transformaciones y de buena voluntad. Y digo de buena voluntad porque ahí es cuando se levanta el deseo de enmendar los momentos en que hemos flaqueado, de intensificar la fe, de expandir el conocimiento personal y florecer. Florecer con toda excelencia y nobleza que merecemos.
Y no es difícil lo que les estoy presentando en este nuevo año, sino más bien les estoy dando una pauta de que la vida no es más que una constante metamorfosis que se ajusta a los deseos de renovación y misericordia para intensificar la existencia con cantos de frescor —como un nuevo brote primaveral—.
Pues lo básico es poder convertirnos en hombres y mujeres genuinos, portadores del bien, de la justicia que, en todo su esplendor, nos aleja del desorden y el abandono personal, quiero decir, de la apatía, la orfandad y la desnudez íntima que nos desabriga y nos confunde.  Nada nos excluye de ser portadores de cuanto bien está al alcance de la mano y, muchas veces, sin que nosotros lo sepamos, nuestra vida da un vuelco hacia lo popular, a lo de hoy, que en cierta forma nos aparta de las cosas de Dios.
Todo hombre y mujer viene a este mundo por un tiempo limitado o establecido por Dios, no tenemos la potestad para diseñar nuestra vida a nuestro antojo, pero si podemos dar paso al discernimiento. La vida hay que discernirla y orarla, de manera que sí somos parte activa de los designios de Dios, el juicio y cordura juegan un papel importante.  
Qué hermoso sería pensar que a la hora de nuestro nacimiento hubiera habido un letrero sobre la cuna que dijese: "Noble nació, y será heredero del bien y la nobleza". Pues eso es precisamente para lo que Dios nos llamó a la vida, para ser a toda hora herederos y fieles participantes de la virtud, como un regalo que se nos proporcionó sin pedirlo. 
Muchas veces pasa que la mujer y el hombre quieren ser parte de las experiencias fuera de Dios y se extravían de una forma deplorable.  La mujer, y no digo todas, desea "vivir" y "sentir" el arrullo mundano, la algarabía de lo frívolo, lo terrenal que, al final o casi siempre, decepciona.  Porque lo material, la abundancia, el despilfarro y la ostentación llevan a la mujer y al hombre a salirse de la línea que conserva la esencia de lo fundamental.  Pero, en este mundo, en donde lo tangible pesa más que lo espiritual, el ser humano tiende a vivir en desacierto y desea tenerlo todo, sondear, tantear lo imaginado al caminar por el terreno que le sirva de alegría instantánea y a la vez superficial y fugaz.
Mas el gozo del Señor, no se compra con moneditas plásticas o medallas falsas, ni tan siquiera se adquiere con la ganancia o los acuerdos de negocios. El gozo de Dios se manifiesta cuando hay un llamado, cuando por excelencia sentimos el deseo de vivir la felicidad interna porque, sabemos, que la plata y las juergas no nos llevan al júbilo intrínseco que nos depara Dios.
Y no digo, por favor, que vivir bien sea un delito o una infracción o una amenaza a la buena vida, pero les repito, que el consuelo del hombre, el alborozo, el agrado profundo del ser humano yace en los atrios de Dios y no nos cuesta nada.
Vivir en excelencia y nobleza, nos pone a caminar en un camino recto, pero, muchas veces, tenemos que darle paso a la contrariedades normales de la vida. Quiera Dios que ésta fuese para el hombre y la mujer un paraíso divino decorado de flores sin espinas ni nardos.  Dios nos pone los pies sobre la tierra y nos sitúa en el centro de las contradicciones cotidianas, en las tristezas, y nos expone a las miserias del mundo sin nosotros comprender cómo eso puede suceder si estamos en los caminos de Dios. Y nos preguntamos: ¿Cómo es posible que se sufra y se llore si el Señor nos ha puesto en Su sendero y en lo verdadero de Su Reino? ¿Por qué sufrimos, por qué soportamos las cosas que son contrarias a Dios? ¿Por qué si estamos en los caminos del Señor pueda ser posible que rueden lágrimas de sangre sobre nuestros rostros?
El gozo íntimo se Dios consiste en saber cómo sobrellevar las angustias, cómo salir del consumismo que nos ata, cómo rebasar el miedo, cómo aliviar las heridas y nos enseña a perdonar, a dejar ir lo impuro, lo viciado, para ser, sencillamente, hombres y mujeres valorados, mujeres santas, seres que crecen y se desarrollan en excelencia y nobleza con la fuerza arrolladora del Espíritu Santo, que es el Espíritu del Señor. Él nos pone a prueba.
Y dice la Palabra de Dios: Porque mis ideas no son como las de ustedes, y mi manera de actuar no es como la suya. Así como el cielo está por encima de la tierra, así también mis ideas y mi manera de actuar están por encima de las de ustedes.» El Señor lo afirma Isaías 55: 8,9.

 
Noris Capin
 
Columnista del periódico "En USA News

y autora del libro ¡Mujer,levántate!"


 
 


 

domingo, 1 de enero de 2017

ALBOR ANOCHECIDO

VISITANTES: 412
 
ALBOR ANOCHECIDO

Todo en silencio.
Se acabará la miseria,
y la muerte no será
un toque de queda
sino una feria.
Seremos, pues,
un sonido de verdes
quimeras en el tibio
lugar del vacío.
Se olvidará la culpa,
y la inocencia será
más que un simple
descanso en el eco
delator del tiempo.
Ya lo creo. Es cierto.
Solo la espera será
recibida a fin de ver
la alborada mostrar
fiel los sentimientos.
Después de tantos
albores anochecidos,
vendrá la brisa
a besarte.
 

noris capin 

sábado, 31 de diciembre de 2016

A VECES LAS TARDES

VISITANTES: 67
 
A VECES LAS TARDES

 
A veces las tardes

ya no se escuchan

y dejan un aroma

a hierba congelada

en la sal del olvido.

Ojalá que volvieses

a rasgar mi camino

con la cresta divina

de tu zozobra.

Las cantos omitidos

por tu ausencia,

sobre el concreto

ya caminado, se han

ido con tus palabras.

A dónde fueron

las pisadas sino

al río que da al mar

y su bonanza?

La quiebra de albor

reflejó tu silencio,

las horas pasadas

de tiempo, la falta

de aliento, la sed

del andante perdió

el control y se fue

se fue, se fue

por la pendiente.

Umm…

¡Qué frialdad tan

latente es la tuya!

después de revelar

el amor y las veces

que dijiste adiós

gemebundo e infiel

destrozar mi alma.

A veces las tardes

me recuerdan

el olor a hierba

congelada…
noris capin

domingo, 11 de diciembre de 2016

ÁNGEL DE NAVIDAD

VISITANTES:751
ÁNGEL DE NAVIDAD
Yo nunca había visto a un ángel hasta hoy.
Un ángel sin alas, sin túnica, sin halo elevando
su velo sobre el paraíso y la ajada miseria
de la tierra.
Jamás había visto a un ángel sin vestidura
danzar por el cielo raso, tocando un violín
y luego una trompeta sin arpas.
Hoy he visto a un ángel pasar por el túnel
de la esfera, perseverando, mirando el rumor
de la vida —como una canción—o ráfaga
apagando mi silencio, creando un susurro,
un eco, o un tintinear casi imperceptible.
Yo vi a un ángel hoy: digno, noble, cantando
un poema mío,  haciéndolo brillar por el aire,
coronando mi cabeza con sus notas, tomando
control sobre las angustias, organizando
los enojos, alejando los bríos tristes, prohibiendo  
las penas inoportunas y sin causas.
Yo presencié a un ángel hoy: amado ángel
de la misericordia, lleno de gracia, justo, sonriendo
con gesto de querubín armado, provisto de gracia,
revestido de fe  regalando su piedad y su luz.
 
noris capin  ®