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domingo, 14 de julio de 2013

TESORO ESCONDIDO

 VISITANTES:28
Obra de Noris Capin
"Entrando al mundo de los colores"

POEMA
ETERNIDAD
 
Otra vez abrazada al tiempo, tomada de la mano –hacia donde voy o hacia la eternidad– hacia la penumbra en donde me advierto adentro, allá, en el refugio de los hechos, allá, en la cúspide del aura o debajo del riachuelo tenso, en donde ya no muero.

El temblor que deseo tocar, escarbar con las punta de mis ansias, la brillantez, el momento en que me pierdo cual si fuese un espectro, un grito o un ave, me detiene.  No, no me hablen, si acaso apúntenme hacia el poniente o hasta el techo, mientras tanto o luego; el sonido de la risa se interpone con el llanto en donde la lluvia se mezcla con fuego, allá, al final que nunca termina, en donde no hay un más allá de amor, o un sosiego, perenne entre los cuadros.

Oh avísenme si vienen a verme, y no me detengan, yo sé todo lo que soy y si acaso lo que no llegue en forma de espejo o luz, más vale quede dentro del pecho y en huella mi amor eterno. 

 Noris Capin
VISITANTES : 9
Museo de Arte
 

 
Fuentes adornando la entrada del Museo
 
Tesoro escondido

Durantela excursion que fui con mi clase de Arte y Ciencia de la “Universidad de Florida Atlantic, FAU, esta semana, he encontrado un tesoro que sabía existía en un rincón lejano del Estado de la Florida, en los Estados Unidos.  Este monumental museo de arte, de la ciudad de Daytona Beach, es un obsequio dado al mundo para quienes se estremecen al son de la historia y reviven cada  pigmento eternizado en cada cuadro como una reliquia permanente.
Un pasado subyugante, vivo, ocupando un lugar en el presente, se alzó ante mis ojos como un monte en medio de la aridez y, como siempre, me sumé al eclipse que radiaba dentro de las pinturas formando parte de la energía que destilaba cada obra.  Siempre me pasa igual cuando visito las grandes composiciones de arte, siempre la exquisita finura de otras épocas me saca de mi propio tiempo y entonces surge lo increíble, lo cierto: el enorme temblor y a la vez la inmensa quietud que se apodera de mi ser, absorto y sumergido, por tanta belleza e historia.
Pero lo más hermoso que encontré, dentro de las paredes y los objetos de otros siglos, fueron las obras de numerosos artistas cubanos en la "Fundación Cubana de Obras” “The Cuban Foundation Museum Collection” en donde hallé a la Patria.
   
 
La entrada de la exhibición de arte Cubano, dentro del mismo museo, se destacó la pintura del Presidente Fulgencio Batista y Zaldívar, Banes, nacido el 16 de enero 1901 quien fuera un militar y político cubano de los años 1940. Su derrocamiento por la Revolución Cubana tuvo lugar el 1 de enero de 1959 por la guerrilla de Fidel Castro Ruz.  La inmensa mayoría de las obras de exhibición del museo, fueron donadas por Fulgencio Batista y su esposa en el año 1957 para la apertura de la “Fundación y Colección Cubana de Obras de Arte y Ciencia”
El Museo de la Fundación Cubana, es el hogar permanente de una de las colecciones más significativas de bellas artes y del folklore cubano. La colección representa los 300 años de historia cubana y de su arte con más de 200 impresionantes obras y objetos. Los puntos notables incluyen: mapas, documentos, litografías, pinturas, esculturas y cerámicas de los siglos XVIII, XIX y a comienzos del siglo XX.

Madona de la Habana, hecha de madera y trazos de pintura. Esta obra se remonta al siglo VIII
*** Escuela Colonial de Arte Cubano***

Monumento a  José Julián Martí  y Pérez,  
Apóstol de Cuba

 

 
 
"Distante ingenio azucarero"
Obra pintada en oleo por Miguel Arías 1841-1915
 
Obra de Universo Picazo nacido en Regla, Habana
1910-1968
 
Obra de Emilio Rivero Merlin 1890- 1977
Oleo
 
Obra de Esteban Chartrand 1879
Oleo
 
Obra de Leopoldo Romañach 1862-1951
Oleo
 
 
 
Obra de Lorenzo Romero Arciaga 1905
Oleo en madera
 
Obra de Mariano Miguel 1885- 1954
"La Popa"
Oleo
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viernes, 8 de marzo de 2013

MUJER ENTRE LAS FLORES



                   VISITANTES: 188
 
DEL VIENTRE DE MI MADRE

Entro en el murmullo y estreno
el silencio.  No hay llave,
no hay lienzo de color ni verso.
Hay humo, hay pesares.
Pasan las horas y me veo nacer,
salgo del vientre de mi madre
y observo que afuera llueve.
De nuevo entro, en silencio...
¡Es tan cómodo existir dentro
de la matriz! mirar cómo se va
la noche en esa lenta oscuridad
friolenta que dan los árboles.
Pero sólo veo, no me aventuro
a salir a la vida como pensaba.
¡Es tan cómodo existir dentro
del vientre de mi madre!
que, a ciencia cierta, me placería
quedar, flotar y mirar cómo
se pierde la noche y no vuelven
a salir las aves hasta que el rose
del día arda y las despierten.

Si de saber, nunca hubiese salido
de este vaivén que envolvió
mi cuerpo en su cuerpo, lo juro.
Si de conocer tanta escasez,
si por un minuto de hambre
me hubieran dado de comer
el majar poderoso de la vida,
o abrigado de esta desnudez
de pobre niebla, no hubiese
nacido.
¡Qué cómodo es vivir dentro
del vientre de mi madre!
la vida se me hizo diferente.

 



 
   MUJER ENTRE LAS FLORES
 
Imagen mía,
la de una mujer:
cabellos de noche,
ojos de luna
flor y siembra
recogida
desde el vientre.
¡Única!
no hay nadie más
como yo.
En esta imagen,
que representa
la luz del alma
y las flores.
Soy así, estoy
aquí, bendita
la senda y mi cruz;
venerado sea
quien me ame,
admirado
desde la flor
del olivo,
desde el tronco
iluminado
de los cielos.
Imagen mía,
en donde soy
el verde
de mis brazos,
en este día
que me abraza
el eterno primor
de la amapola.
 
 
Di ¡ternura! y ya eres una mujer
elocuentísima.
                                José Martí








AGRADEZCO SER MUJER



Agradezco ser mujer,

la hija y la nieta, la madre.

Nunca quise ser hombre,

el hombre tiene a cargo

graves cruces, un arado.

Yo me conformo

con la suavidad del prado,

la flor que en mis manos

guardo.

Agradezco ser naturaleza,

la hierba que cubre

un lago, la que desclava

los guisasos de la tierra,
la que alimenta el ganado.
No desearía ser hombre
por nada, ser mujer agrada
las más finas conquistas,
una guitarra.
Oh ser mujer me cautiva,
en peso y sol soy sagrada,
un hombro para la vista
de quien me ve ir de paso.
Soy siembra.
Soy un arco, una columna
de acero y ocaso, un sol
que alumbra la sombra
en tiempos tardos…
Soy un cúmulo de abrazos
y a quienes amo, los adoro
para siempre en mi regazo.
Me agrada piensen
soy vanidosa, me gusta
vestir bien, peinarme,
reír como ríen las diosas
que saben quiénes son
y no están al beneficio 
inhumano de las cosas.
Agradezco ser mujer,
 salir a la calle de mujer,
portando el talle de mujer
como un verso adorable,
como una gota de miel
entre los labios.
 
 

Obra de Peder Severin Kroyer
"Niña en la playa"
MUJER: MEMORIA DE ISLA
Isla,
escribo y no digo lo que vivo,
pero sí florece lo que pienso,
mujer-isla-niña.
Memorizo la esencia, recuerdo
anduvo conmigo en las tardes
de prisa, y en el kiosco anduvo
sombrío mi aliento, adolorido,
como la arena muerta.
Mi playa temblorosa, mi piel
callosa de tantos oleajes pulsó
la pluma,
sin testigos, sin apuros, sin sol
y sin viento y, en lobreguez,
yació mi frente sobre una ola.
Escribí las más puras palabras,
las dolientes las rechacé
en mi mente, las destruí hasta
derramar la tinta en la rivera.
Un pensamiento paró la pluma
y se derramó en mi cuerpo
la sangre azul, el flujo oloroso
del mar…
Lustré el atuendo, lo dibujé
a pesar del polvo de la muerte
y continué en silencio la vida.
Isla…
¿Cómo puede ser escribas bajo
el tira amplia del cielo, niña,
sin hundirte en la miseria
dolorosa del tiempo?


Pequeña
Pero un día –ya hace tanto tiempo– no despertó mi mirada, se desunió como se separan los huesos de la carne. Se hizo noche, se agudizó el pensamiento.   Hubo tiempo en torno, pero se hizo fugaz el gozo, se hizo flecha, se enterró contra el árbol de la muerte.  Pobre pequeña que su altar fue olvidado, pobre página amarilla, de serrín su verso fatuo, de ceniza y algodón  su cantar sobre los hombros.

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