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domingo, 1 de mayo de 2016

CANTO A LA ESPERANZA

VISITANTES: 703
Canto a la esperanza
 
El Señor tu Dios está en medio de ti;
¡él es poderoso, y te salvará!
El Señor estará contento de ti.
Con su amor te dará nueva vida;
en su alegría cantará.

                                                          Sofonías 3:17

La esperanza es el reverso de lo imposible o lo inalcanzable. La esperanza, según la Palabra de Dios, es la victoria para aquellos que creen y para los que ponen su confianza en Su Palabra y en Su amplia misericordia. 
Lo imposible es algo que no se puede alcanzar aunque las aspiraciones digan lo contrario, aunque desear conseguir ese algo sea una ilusión abolida por la acritud de los años y la negatividad.  Lo inalcanzable a nuestros deseos humanos hace que languidezcan las aspiraciones de apurar los sueños que se adhieren al alma diariamente.  Pero no tiene que ser así si hay ánimo e ilusión en el corazón. Lo inaccesible debilita las voces impulsivas del espíritu al quebrarse las quimeras con el pasar del tiempo. Querer abrazar lo ansiado es una ofrenda para no dejar de soñar por lo que se suspira desde fondo del alma: ese ardor que activa el desvelo de querer realizar lo irrealizable para vivir con una expectativa siempre. Es mirar las cosas con confianza, con placidez, con la perspectiva de lo viable y con la fe que fecunda los pensamientos más limitados y tristes dentro de la imposibilidad de las cosas. 
Lo infinito está muy lejos para ser palpado con seguridad e infalibilidad, pero la invitación que encierran las casualidades y las circunstancias de nuestra existencia, que dan y vueltas a través del tiempo, en donde estamos, nos dicen que no son fábulas escritas en las páginas de un libro ausente.  Lo perdurable es lo eterno, amigos, lo de hoy no es más que una ilusión puesta en el horno de la esperanza.
Sabemos que lo inmortal es lo que hacemos con la abundancia de ser libres e infinitamente admirables desde nuestro campo interno. El poder penetrar por la vía de la claridad del presente, recoge la esencia de lo posible, de lo que se ha de buscar por arriba de las objeciones y por el intento de salvar un impedimento en medio de lo que es factible. Palpar la idea de lo imposible, obliga a que suceda algo, a que el bien sobrevenga y se vislumbre un porvenir al final del horizonte.
La capacidad de vivir atesorando un futuro, orlado de alegría, atrae la esperanza y una eventualidad para quien la busca dentro del incomprensible pasar del tiempo.
Tengan en cuenta que al filo de la imposibilidad quedamos sufriendo, a tientas, en medio de la oscuridad, a ciegas frente al destino, presos, reclutados en la tenebrosidad del universo y la vida. Al filo de la imposibilidad permanecemos en una larga espera, sin incentivos propios, sin un estímulo que rompa con las cadenas de la impotencia y la desdicha.  Al filo de la imposibilidad se precipita la total creencia de que no hay nada de por medio que diluya lo que está escrito y preconcebido por Dios antes de nuestro nacimiento o durante la espera en el vientre amoroso de nuestras madres.  Y con esa certeza, sustentadas por la fe, seguimos adelante en nuestro caminar diario por la vida, siempre con la mirada fija en Dios Todopoderoso  sintiendo el ruido del silencio y los gritos de los vientos que aguijonan las puerta del alma, es solo un pasajero estar en donde esperamos
pacientemente.
La viabilidad es Dios, en medio de las piedras que bordean el camino, Dios es quien nos salva de todo lo que no se ha logrado, de lo perdido, de lo malogrado y lo que se habrá de alcanzar de una manera u otra, dada a la voluntad de Dios. Él es la opción para lo indecible y la confianza para aquellos que esperan fielmente en la luz o en la sombra para siempre dar gracias, siempre en vigilancia a los cambios que suelen venir cuando menos lo esperamos.

Y dice la Palabra de Dios que “A todo puedo hacerle frente, pues Cristo es quien me fortalece"   Filipenses 4,13.   Amén, Amén, Amén.


noris capin

 



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domingo, 24 de abril de 2016

MISERICORDIA Y CANTOS


VISITANTES: 150
"Under the tree"
Obra de Noris Capín


CANTO DESESPERADO
 ¿Por qué me has abandonado, Señor?
¿No te das cuenta que estoy en medio
 del desierto? ¿No sabes, Señor, el peso
 que llevo dentro?
¿Por qué me has abandonado, si sabes
  que te busco con desesperación
y congoja?
¿Por qué me ignoras y me viras
la espalda cuando más te busco
en medio de mi tristeza?
¿Por qué te escondes de mí?
¿Por qué no te siento junto a mí
como al principio?

CANTO ANSIOSO
 
Yo te busco, Dios mío, en el desierto,
en los ríos, en las montañas
y en el inmenso mar.
Por la espuma de las olas corro,
para descansar contigo en la orilla.
En los ríos me adentro al caudal feroz
de las aguas, buscando allí tu presencia.
Yo te busco en la pradera y en el cantar
del pájaro, te busco en la risa
de un niño y al despunte señorial del alba.
Te busco en el bullicio del día y el repicar
de las campanas. 
¡Te busco,

te busco,

te busco!
En el silencio voraz me hundo, hallando
el vacio de mis propias palabras.
Te busco en la tierra y en las piedras;
en mi inquieto andar, te busco y me pierdo
en el ríoy me ahogo.
Buscando estoy tus huellas en el sendero
incierto, lejos de mí, de mis cantares
y del verso.
Oh Dios, allí te llamo, grito, lloro
mas no te encuentro...
¿Por qué me has abandonado?
¡Sálvame,

sálvame,

sálvame!

CANTO RESPONSORIAL
 
No te he abandonado, hijita.
¿Es que acaso no me encuentras
 en el desierto? ¿No me distingues
en las colinas y en las plantas
de mi huerto?
Yo Soy el cactus que subsiste
entre las piedras y Soy la arena
del vasto paraje.
Soy el sorbo de agua que te da
de beber cuando tienes sed,
 Soy el río que espera la lluvia
en tiempos de sequía.
Soy el árbol que te da sombra,
cuando el sol descarga sus rayos
sobre tu cabeza.
Soy la neblina que ampara tu andar
errante y protege tus pasos de día
y en la oscuridad.

Soy el aire que te abraza con ilusión
de niño, Soy la tempestad te que avisa
que vienen mejores tiempos.
Soy el calor que se adhiere a tu espíritu,
cuando la escarcha cubre tu alma
y la deja al descubierto.
Soy la brisa que te brinda conforte
y te sorprende con una caricia.
Soy el manantial fresco que te baña,
cuando todo es incomprensible y dañino.
Soy la tibia sonrisa del hermano herido;
Soy la cobija que buscas cuando tiemblas
en tu propio lecho.
Soy la malesa cuando te escondes
del temporal incierto y los hombres. 
Soy el argumento que te invita a pensar
con cordura, cuando una palabra quiebra
la profundidad de tu alma.
Soy el bálsamo que cubre tu rostro,
cuando no hay otro remedio que cure
tus dolencias y tristezas.
Yo Soy el que se desvive por ti,
aunque no sientas que estoy a tu lado
para secarte una lágrima. 
Yo Soy el sostén cuando tus pies
no puedan dar un paso al frente.
Soy la brisa, el calor, soy el resplandor
en días de lluvia y en tiempos grises
de verano e invierno. 

Soy,

Soy,

 Soy.


 CANTO DE ESPERANZA
  
 Y porque Soy quien Soy te amo
con todas tus imperfecciones,
con todas tus virtudes y más.
Porque Soy quien Soy, te salvo
cuando el mar un centenar
de añoranzas.
Porque Soy quien Soy,
no dejo pasar la brisa sin
que acaricie tu cuerpo.
Porque Soy quien Soy,
pongo a tus pies un nuevo
amanecer y una Palabra
sabia.
Porque Soy quien Soy,
te recojo de los escombros
consumados por el llanto.
Porque Soy quien Soy,
aclaro tu mirar ausente
y tu ansiedad que abarca
tu cuerpo humano.

CANTOS DE RECONCILIACI ÓN

Me reconcilio con mi dolor
y respiro, sueño, te recibo y te siento.
¡Siento el soplo de Su Santo
Espíritu!

Ahora,

ahora,

ahora.

noris capin

martes, 9 de febrero de 2016

El buen amor

VISITANTES: 21
El buen amor
"Si tengo la fe necesaria para mover montañas,
pero no tengo amor, no soy nada."

                                                                                                                 1 Corintios 13:2

El amor es un sentimiento que supera toda la angustia del ser humano.  Vivir sin amor es vivir pobremente durante el efímero tiempo de vida que nos ha regalado Dios.  Existir sin amor es vivir sin aspiración, sin emoción y sin  efervescencia porque, el amor, es el bálsamo que une a los seres humanos y los llena de gracia, de ilusión y de esperanza.  Pero tiene que ser un amor compasivo y misericordioso para que sea un amor verdadero; de esos amores que se desviven, luchan y perseveran siempre sin esperar absolutamente nada del otro.  Eso es el buen amor.
Y no estoy hablando de esas pasiones cegadoras ni de derretimientos confusos que suelen ser cuestionables sino, más bien, estoy hablando de lo que surge dentro del ser cuando el amor se ancla en la profundidad del corazón.    
Es muy difícil entender lo que en realidad significa el sentimiento del amor si no se  experimenta el buen amor.  Es inverosímil concebir que éste sea una pasión
premeditada o una emoción que deja huellas de congoja para toda la vida.  
Es inconcebible pensar que los celos, la desconfianza y el miedo formen parte de un querer generoso y sacrificado ya que eso es incierto. El buen amor proporciona ofrendas de virtud sin límites y en abundancia.
No obstante, la fuerza que deriva del amor va más allá de todas dificultades y desdichas del ser humano y, en cierta forma, el amor es capaz de aliviar y ordenar la vida del hombre y hacerla más duradera, más amable, más robusta cuando se trata de vivir de acuerdo a las ordenanzas de Dios. 
Pero vemos, por Dios, todo lo que se desata cuando el amor es equivocado, cuando nada concuerda, cuando las pasiones desordenadas y los maltratos son considerados parte del amor cotidiano.  Me preocupa cuando una mujer siente que es normal una palabra mal dicha, un empujón, un gesto grosero o una de esas extravagantes mentiras que acostumbran las mujeres a creer.   No, no, amigos, eso no es el buen amor. 
El buen amor, como dicen las escrituras de nuestro Señor Jesucristo es digno y es perfecto, lleno de misericordia, de infinita luz  y paz.  El buen amor florece y no se estanca, no escatima sino que brota constantemente para ser parte del hombre, para ser exactamente lo que Dios desea para sus hijos: paz, honra, virtud, pureza,  bondad y bendición.     
El buen amor se aparta de todo lo que es impuro, de toda maldad que emerge de las miserias de la vida. El buen amor es una alegría permanente, absoluta, vital para que el hombre y la mujer estén unidos en lazo eterno.  
El Capítulo completo de 1Corintios13 nos narra y nos detalla el significado verdadero del amor y la importancia de recibir y dar amor con natural efusión y con la certeza de que se entrega, no como una limosna, sino con el corazón. Cuando existe el amor en nosotras se dona hasta la última gota de sangre, por amor...
La Palabra de Dios nos dice algo impactante en ese Capítulo 14:4-7 y dice así: "Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso,  ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo."
Así como el buen amor arrasa la vida del hombre como un viento suave y bienhechortambién nosotros podemos aspirar a un amor plenario, justo, pacifico, gentil y galante. Un amor respetuoso, un amor perfecto, un amor amplio, un amor halagador que, cumpla, intachablemente, con el corazón y el alma.
Amigos míos, recuerden que el amor verdadero no nace espontáneamente sino que crece y se ensancha, madura y prevalence por siempre.

"Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor." 1 Corintios 13.  Amén.
noris capin
 


 
TOO COLD
 
It's just too cold, too cold to bring myself to life, too cold to check my flowers or to ride my bike.
Yes, it's too cold to get up in the morning  and see that is breezy outside and it's raining again, and again and it won't stop.  Then I glimpse at the sky and I notice the beauty of heaven and  realize how lucky I am to contemplate such a blessing bestowed on me as a gift or an award given from God.