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domingo, 7 de junio de 2015

El orden perfecto de Dios

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"Simple Perfección"
---Obra sin terminar---

El Orden Perfecto de Dios
El camino de Dios es perfecto; la promesa del Señor
es digna de confianza; ¡Dios protege a cuantos
en él confían! 

                                                                                         Salmo 18:30

Todo está en orden y nada está fuera de lugar. Pasa lo que sucede y lo que no sucede es porque no estaba en el plan de Dios.  Lo podemos observar en las cosas más simples de la vida cuando deseamos que todo sea perfecto. Hacer un intento por  incrementar y completar nuestros propósitos de una forma propia, no siempre va de la mano de Dios ya que deja de ser perfecto. 
A pesar de todo, y aunque no entendamos los saltos y las volteretas que nos presenta el tiempo, la vida se afilia  a los ejes de una carrera admirable dirigida por un ser Supremo: Dios.
La existencia del hombre es un andar ágil y lento, es una concordancia que dicta el paso incorregible de los años; el orden de las cosas como el nacer y morir se ve continuamente en todo lo que nos rodea, como si fuese una rueda que va por el camino recto dando vueltas sobre el pavimento o la hierba, sin cesar; su movimiento de rodaje tembloroso permanece sin límites, pero se detiene, se atasca y se rompe, sin previo aviso, porque la vida es un andar sin rumbo sin la ayuda plenaria de Dios.
Nada suele estar fuera del universo, mas las situaciones de los seres humanos cambian, las personas permutan de lugar en lugar, los animales viven en su eterno habitad sin alterar su rutina, las cosas, sin embargo, como todo lo material que podemos tocar y renovar, no tienen ningún orden duradero ni poseen una razón ni fuerza para sentir dolor o alegría, ni tan siquiera tienen un equilibrio sobre la bóveda celeste o sobre nosotros.
A todo le llega su hora y los minutos consumidos diariamente son un recuerdo de lo que vivimos y lo que hubo o hay queda atrás para dar lugar a lo nuevo, a lo recóndito, a lo inesperado que, casi siempre, nos sorprende, nos alegra o nos entristece.
La vida es toda una evolución de un mismo cuerpo, el cuerpo de Dios en su real plenitud de subsistencia entre la vida y la muerte.  Pero todo está en orden, como debe y tiene que estar a pesar de los contratiempos que vienen y se van diariamente.
Sin embargo algunas veces pensamos que nuestro vivir es un remolino incontrolable, un ciclón, un espiral que se alza sin sentido cuando las situaciones de la vida no se presentan como nosotros deseamos o aspiramos, entonces se desborda un caudal de emociones que no tienen que ver con Dios y Sus mandatos, y ahí comienza el desenfreno infernal del ser.   
Somos incorregibles criaturas queriendo ser perfectas en el orden personal, pero no lo somos.
¿Es que acaso no entendemos que el control de nuestra vida, de lo que hacemos y decimos está bajo la vigilancia de Dios?
Cuando nos damos cuenta de que no existe esa perfección interna  que es la hondura en donde reside nuestro ser entenderemos,  pues,  que todo en la vida es un aprendizaje, una agenda llena de apuntes por concretar, una lección por aprender durante el trayecto de vida.
Pero hay que entender el concepto de entrar dentro una mismo para conocer la perfección, indagar en cada recoveco en donde está latente Dios que es en donde se oculta la belleza íntegra de la persona— para examinar los sentimientos, las virtudes, las buenas obras y la sencillez nata que vive en cada una de nosotros.
La excelencia de Dios es aprender a conocernos día a día, llegar más allá del entendimiento de saber de dónde venimos y a donde vamos, puesto que es un ejercicio diario, de mejora íntima, de integridad personal, de conocimiento propio, de entrañable fraternidad con Dios y con los sucesos que forman parte de la existencia.
Pero todo está en orden, las promesas de Dios son puras; son como la plata más pura, refinadas en el horno siete veces como lo dice Su Palabra en el Salmo 12, 6.
Y porque todo está en orden, las ofrendas de Dios son inquebrantables, asequibles y completas. Exclusivamente en plena ebullición y desarrollo espiritual podemos palpar cómo el espíritu nuestro espíritu progresa y se manifiesta a través de nuestros actos fuera y dentro del cuerpo.
Es un plantear que requiere seriedad y constancia el querer llegar al infinito de nuestro ser para percibir la presencia y  perfección  de Dios y su inigualable plenitud, para sacarla del enclaustre en donde la tenemos puesta: limitada, olvidada y silenciosa de tantas cosas.
Nos dice Su Palabra en Mateo 5:48:  "Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto"  Amén.
noris capin

 

DENTRO DE MÍ
 

 Dentro de mí se acumula el tiempo,
fuera de mí, las horas se van sin cesar
como las golondrinas sin morada
que corren y se guardan de la luna.
La luna que sale sin espantos, sola
la luna de mi cielo, misterioso astro
que no entiende de las horas.
Dentro de mí se acumula la aurora,
sufre y no se detiene,
siempre en movimiento prevalece
inerte y de un día para otro crece
y acaba por ser un día, un minuto
la eternidad en que me pierdo.
Nunca sabré la razón de mi contento
que brota frente al día y no duerme.
Dentro de mí se asemeja el  tiempo
al recorrido sin fin de las estrellas.



HASTA LA MUERTE

Soy yo quien camina
sin pies sobre la arena;
la pérdida de lo perfecto
me lanza a la eternidad
y no encuentro la línea

que me conduce al sol.

Peregrina de nacimiento,

doncella de velo negro,

de hebillas descalzas,

de cornetas hechas de sal

y escarcha de blanca flor.

Revelo que soy de acero

¡tanta lluvia ha caído

sobre mi pecho!,

tanta risa de universo

me quiebra los huesos

de máxima soledad.

Pero voy, y de timidez

no hablo, he salido

de la burbuja, de la red

de oropel en que estoy

situada, para rellenar

mi huerto hasta pronto

de la risa y del llanto

hasta nacer de nuevo

en el recuerdo.

Y sin delantal me cubro

en lamentos y no dejo

de existir en piel

de luciérnaga de ojos

luminosos,

de piel de oveja férrea

hasta la muerte.



noris capin 
   
 

1 comentario:

  1. Hola Noris... Sigo admirando y gozando de tus maravillosos dibujos y tus preciosas letras...
    Un abrazo....

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Del blog Me encanta ser yo, gracias por su visita